lunes, 30 de abril de 2012

aa.

Hoy me he levantado sin ganas de nada, he puesto los 40 con intención de levantar mis ánimos, pero nada. Quizás sea porque nada interesante pasa últimamente, o por el enfado monumental que tuve hace dos días con la persona que muy pocas veces me ha fallado, mi mejor amigo.
Él era esa persona que sabía que iba a estar en todo momento, y así ha sido durante los últimos tres años; hasta que yo lo cambié. Sé que mucha gente puede pensar que no éramos los perfectos mejores amigos, que discutíamos sin cesar; y tenían razón. Nuestra relación era: hablar, enfadarse, perdonarse, vuelta a empezar.
Sinceramente prefiero eso a como estamos ahora. Sí, prefiero que me hable y discutir, a que no me hable. Y esta vez me siento más culpable que nunca.

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