Hoy me he levantado sin ganas de nada, he puesto los 40 con intención de levantar mis ánimos, pero nada. Quizás sea porque nada interesante pasa últimamente, o por el enfado monumental que tuve hace dos días con la persona que muy pocas veces me ha fallado, mi mejor amigo.
Él era esa persona que sabía que iba a estar en todo momento, y así ha sido durante los últimos tres años; hasta que yo lo cambié. Sé que mucha gente puede pensar que no éramos los perfectos mejores amigos, que discutíamos sin cesar; y tenían razón. Nuestra relación era: hablar, enfadarse, perdonarse, vuelta a empezar.
Sinceramente prefiero eso a como estamos ahora. Sí, prefiero que me hable y discutir, a que no me hable. Y esta vez me siento más culpable que nunca.
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